Reseñas de administradores, jefes de seguridad y responsables de recursos humanos que conviven a diario con molinetes, lectoras RFID y cerraduras magnéticas instaladas por nuestro equipo en Asunción.
Estos comentarios vienen de administradores de edificios y jefes de operaciones que ya operan con molinetes, lectoras RFID o cerraduras magnéticas en Asunción. No son testimonios de catálogo: describen qué cambió en la rutina diaria del edificio, qué ajustes hicieron falta y qué revisan hoy en la recepción.
En la torre de Villa Morra teníamos colas de quince minutos entre las 7:30 y las 8:00. Con los tres molinetes y el modo libre en horario laboral, el ingreso se ordenó solo. Lo que más usamos es el conteo por piso: sabemos cuánta gente hay arriba sin llamar a cada oficina.
La sede bancaria necesitaba unificar la asistencia de cuatro pisos. Los lectores biométricos con tarjeta de proximidad como respaldo funcionaron bien para el personal administrativo y para los visitantes autorizados. Recursos Humanos ya no arma planillas a mano.
Lo que más nos preocupaba de la sala de servidores era la evacuación. Las cerraduras magnéticas quedaron integradas al panel de incendios y liberan solas ante una alarma. Cada apertura queda registrada con usuario y hora, y eso nos sirve para las revisiones trimestrales.
Instalamos lectoras RFID en dos accesos peatonales del edificio. La puesta en marcha tomó menos de lo que esperábamos y el personal de recepción aprendió el panel en una tarde. Lo que pedimos después fue ampliar el registro de visitantes al segundo acceso.
Recogemos comentarios de administradores, jefes de seguridad y responsables de RR. HH. que conviven a diario con molinetes, lectoras RFID y cerraduras magnéticas. No publicamos cifras infladas: solo lo que podemos sostener con nombre, edificio y tipo de instalación.